Oí este comentario a una persona no hace mucho tiempo, y esbocé una sonrisa de oreja a oreja, inevitable dadas las circunstancias y el contexto, mordaz y quizás hasta porque no decirlo algo insolente.El resto de personas que estaban en la reunión me observaron extrañados sin saber el porqué de mi reacción.Lo cierto es que es que el comentario reflejaba perfectamente mi pensamiento sobre el contenido de la reunión.Era la enésima vez que nos sentábamos a analizar la situación de la empresa, mi cliente, y las conclusiones que extraímos de la misma eran las de siempre;"el control interno de la empresa hace aguas,la organización administrativa de la empresa no funciona y si seguimos así no nos espera un buen futuro".
El problema reside como casi siempre en que nos empeñamos con energía en identificar un problema, lo cual la mayoría de las veces es conocido por todos, pero no conseguimos reunir la misma energía para solucionarlo.La energía empleada en la identificación no se iguala a la energía empleada en la solución, y por ende su resolución nos lleva de nuevo al problema, como si de un bucle cerrado se tratara.Es como si buscáramos un agujero negro en la resolución del problema que nos devolviera después de viajar por él al punto de partida.Normalmente la solución al problema la encontramos o por lo menos la decimos en un primer momento; pero ¡eh aquí el enigma de la solución!La resolución del problema no sigue el mismo curso de desarrollo que en el planteamiento inicial. Atajamos el problema no con la solución que habíamos planteado en un principio, sino con otra u otras que nos llevan a un resultado contrario al objetivo.Entonces, se vuelve a hacer otra reunión, con el mismo objetivo y por supuesto se extraen las mismas conclusiones, y se vuelve a plantear la misma solución, que por supuesto no se aplica, y así sucesivamente para desaliento de los interlocutores,llevándolos a la desidia y al desaliento.
(objeto de la reunión:identificar y comentar un problema.Conclusión de la reunión:dar con la solución del mismo.Resultado de la reunión:hacer caso omiso a la solución propuesta.)
En el resto de asuntos en los que se ve inmerso el ser humano pasa exactamente lo mismo. Nos empeñamos en dicutir siempre sobre un tema que nos preocupa.Analizamos, protestamos, nos enfurecemos con él, pero sin embargo cuando al final concluímos que la solución es tal o cual, hacemos caso omiso de la misma, amparándonos en miles de razones (morales, de conciencia, de comodidad,etc.)sin que ello nos impida volver a involucrar a los demás en nuestro propio problema, que se convierte en fundamental, vital para nuestro existir, haciendo de él el caballo de batalla en el cual se gasta la mayoría de energía que el resto de actividades cotidianas nos dejan.El resto de invitados a nuestra reunión particular acaban bostezando ante nuestro "único" tema de debate, puesto que ya saben de antemano el problema objeto de nuestro discurso, la respuesta o respuestas con las que concluiremos la misma,y lo que es peor, saben que la reacción siempre será la misma.
Hace tiempo que procuro no involucrarme en estos asuntos.Evito en lo posible la asintencia a reuniones clandestinas;pero si por algún casual asisto pienso:"el análisis del análisis, conduce a la parálisis".
Posdata: "a modo de ejemplo"
Interolcutores: gobiernos de las naciones de los considerados "el primer mundo".
Problema planteado:"la inmigración como problema social del siglo XI".
Algunas soluciones propuestas:Ayudar a la industrialización de los países pobres, conseguir que dichos países conviertan sus economías decadentes en emergentes, etc.
Resolución al problema:expoliar en la medida de los posible los recursos de estos países, en vez de ayudarlos obtenerlos y disfrutarlos ellos mismos, ningunearlos amparados en razones miles de difícil justificación, y cagarnos en su puta madre cuando vemos que sus habitantes nos joden nuestras playas turísticas con las llegadas de sus lujosas pateras.